lunes, 16 de noviembre de 2015

La Paternal y el tren de los inmigrantes

Secreta Buenos Aires

Las vías del barrio abrigaron el desarrollo de muchas familias judías. También de nombres del tango y el rock. Y de Cortázar.

La estación. El nombre de esta parada del San Martín se debió a una compañía de seguros que loteó el barrio y construyó casas para los obreros en "la chacrita de los colegiales".

La estación. El nombre de esta parada del San Martín se debió a una compañía de seguros que loteó el barrio y construyó casas para los obreros en "la chacrita de los colegiales".

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En tiempos de la colonia, eran tierras que integraban la conocida "chacrita o chacarita de los colegiales", que manejaban los jesuitas. Y en la actual avenida Warnes pasaban carretas que unían Buenos Aires con Luján. En 1767, cuando el rey Carlos III dio la orden que expulsaba a esos religiosos de todos los dominios de su imperio, aquellos terrenos fueron confiscados por el Estado. Después, hacia 1827, surgió la idea de crear un pueblo llamado Chorroarín y se instalaron colonos alemanes. Aquel proyecto no prosperó y más tarde aparecieron agricultores que llegaban desde las islas Canarias. Pero el nombre que le dio identidad y lo convirtió en uno de los 48 barrios oficiales de la Ciudad surgió cuando una sociedad de seguros, que tenía terrenos en la zona, pidió modificar el nombre de la estación del tren.

Eso ocurrió en julio de 1904. Entonces, la vieja estación del ferrocarril Buenos Aires al Pacífico que se había inaugurado en 1887, cambió la denominación Chacarita por La Paternal, aquella compañía de seguros que loteaba el lugar y construía casas para los obreros. Algunos dicen que existió una pulpería que identificaba a la zona con ese nombre, pero la primera versión es la más firme. El hecho es que La Paternal no integra circuitos turísticos como otros barrios porteños, pero tiene tanto pasado y personalidades de la cultura popular como el que más. Entre los que vivieron allí se destacan los bandoneonistas Osvaldo Fresedo y Osvaldo Piro; el actor y director de teatro Onofre Lovero; el escritor y periodista Israel Zeitlin (conocido por el seudónimo de César Tiempo y también por el polémico Clara Beter) y Norberto "Pappo" Napolitano, músico de rock y blues en la Argentina.

La presencia del tren fue clave para el barrio: en su escudo esa imagen es figura central. Y el desarrollo del servicio generó que muchas fábricas (sobre todo textiles y carpinterías) se instalaran en la zona, lo que originó también la radicación de muchos inmigrantes del Este de Europa que habían huido de los pogroms. Así, La Paternal y el vecino Villa Crespo se convirtieron en refugio para muchas familias judías. Quizás el máximo símbolo de esa comunidad sea la Asociación Cultural y Deportiva Sholem Aleijem. Creada en 1923 con el nombre de Biblioteca Af Vaiter ( Hacia el futuro, en idish), aún tiene su sede en Maturín al 2400. En 1942 cambió su nombre en homenaje al escritor Jakov Rabinovitsh, quien escribía en idish con el seudónimo de Sholem Aleijem. Muchos de sus personajes originaron la obra

El violinista en el tejado.

Otro símbolo del barrio es el puente de avenida San Martín que arranca en el cruce con Punta Arenas y termina en avenida Chorroarín. Tiene casi 30 metros de ancho, con seis carriles para vehículos (tres para cada mano) y veredas a cada lado. Se empezó a construir en 1906, pero cuestiones económicas ligadas a la Primera Guerra Mundial postergaron su inauguración hasta 1923. En su origen, el tramo central era de hierro y hasta tenía una parada para los tranvías. Pero el deterioro hizo que se lo reemplazara con una losa de hormigón pretensado. Debajo de la rampa principal tiene un "paso vehicular", junto a las vías. Desde 1994 se lo conoce como Puente Julio Cortázar, porque el escritor lo mencionó en su obra y vivió cerca de allí.

La Paternal es un barrio con historia y sitios emblemáticos que lo identifican: la Asociación Atlética Argentinos Juniors (fundada en Villa Crespo pero símbolo del lugar); el viejo Bar Tarzán (estaba en Añasco y Trelles y lo conocían como La Tierrita) o la antigua Compañía Argentina del Caucho, una fábrica que estaba en la calle Morlote y que, entre otros derivados, hacía populares bolsas para agua caliente y clásicas galochas. También existió un lugar clave del tango que refugió a grandes artistas como Roberto Goyeneche, Nelly Omar, Alberto Morán o Héctor Mauré. Era El Rincón de los Artistas y estaba en Alvarez Jonte y Boyacá. Pero esa es otra historia.

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