domingo, 26 de abril de 2015

Chía

Chía, la semilla preferida de los nutricionistas ya es un boom

El país se convirtió en el tercer productor mundial.En 2011 había 10 mil hectáreas cultivadas y ahora 170 mil. Es antioxidante, antiviral y tiene Omega 3.

La chía se destaca en las mejores ensaladas.

La chía se destaca en las mejores ensaladas.

Aztecas, incas y mayas conocieron sus beneficios unos tres mil años antes de Cristo. Para ellos, se trataba de la “semilla milagrosa”, la que curaba males y llenaba el cuerpo de energía. Sin embargo, no fue hasta la década del noventa que la chía dejó el reducido mundo de las dietéticas para, poco a poco, convertirse en un verdadero boom.

Aunque en Argentina su consumo todavía es una rareza, el cultivo comenzó a extenderse y hoy el país es uno de los tres principales productores del mundo junto con México y Bolivia. De las 10 mil hectáreas que había cultivadas en 2011, hoy hay unas 170 mil. En Tucumán, por ejemplo, en un solo año, se pasó de cultivar 1.700 hectáreas a 7.000.

No es colorida ni vistosa. Es más chica que un grano de arroz y su sabor no dice mucho. Sin embargo, los nutricionistas la consideran como uno de los alimentos más completos que existen: tiene fibras y proteínas, pero además contiene un alto porcentaje de aceite Omega 3, lo cual le permite combatir el colesterol y es un excelente antioxidante natural. Por esa razón, está recomendada para pacientes con problemas cardíacos.

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“La fuente más conocida de Omega 3 ha sido, durante mucho, tiempo el pescado. Pero muchas personas se encuentran limitadas para consumirlo debido a las alergias que provoca, además del rechazo que a veces genera su olor o su sabor intenso –señala la doctora Mónica Katz–. La chía es una interesante opción nutricional, con similares beneficios para la salud: no tiene aroma ni gusto a pescado y no produce reacciones alérgicas”.

En la larga lista de beneficios, incluye propiedades antiinflamatorias, anticarinogenéticas y antivirales. Ayuda a prevenir el envejecimiento y el cáncer de pulmón y el de estómago.

Con semejantes beneficios, la chía también se está convirtiendo en un excelente negocio. No sólo para los productores, sino también para los laboratorios, que la ofrecen en comprimidos.

Las formas de consumirla son infinitas. Se puede agregar a la harina para preparar panes, tortas o galletas. Si se la hidrata, sirve para mezclar con ensaladas o postres. También se puede tomar en forma de aceite.

Junto con la quinoa, el amaranto o la maca, la chía formaba parte de la dieta de los primeros pobladores del continente. Ellos no necesitaron ni microscopios ni tubos de ensayo para conocer sus propiedades. Pero los conquistadores se encargaron de llevar sus cultivos casi hasta la extinción.

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