domingo, 4 de enero de 2015

Dólar, soja y Brasil, vientos que soplan fuerte

Del editor al lector

Fueron potentes para la Argentina las señales que llegaron desde afuera en el primer día hábil de 2015.El dólar dio otro salto en el fortalecimiento que viene registrando a nivel mundial desde mediados del año pasado y tiñó de bajas al euro, al petróleo y a los principales granos (soja, maíz y trigo) que forman parte del corazón exportador de la Argentina.

La soja, que en julio de 2014 cotizaba en torno de US$ 470 lo hacía a US$ 368 después de bajar alrededor del 2% con relación al martes. Cien dólares menos en una producción potencial que ojalá alcance los 50 millones de toneladas facilita las cuentas: las exportaciones de este año prometen US$ 5.000 millones menos por la soja. Probablemente el ministro Kicillof llame a la calma argumentando que la caída del petróleo (ayer tocó un nuevo piso para la época de US$ 52,60 el barril del WTI con 42% de baja anual) abarataría las cuantiosas importaciones de energía y así se compensaría una parte de los menores ingresos por los granos.

Si bien son cálculos preliminares, los economistas estiman que el ahorro de dólares por la baja del petróleo difícilmente llegue cubrir la mitad de la baja de los dólares de las exportaciones de granos, pero todo servirá en un año que se vislumbra provisional en materia de política económica.

Todo será cuestión de ver cómo el Gobierno, sin buscar soluciones de fondo, patea la pelota para adelante en su tarea de evitar pagar los costos de un esquema que tiene desequilibrios importantes y que el próximo no podrá soslayar.

El tipo de cambio atrasado (en tres meses el dólar oficial subió sólo 1,2% y ya se habla de "la convertibilidad de Axel"), en el intento de aquietar la inflación, se perfila como una herencia costosa como para que el que venga se enfrente a la necesidad imperiosa de tener que devaluar el peso.

El problema cobra espesor porque el Gobierno se enamora del dólar quieto y atrasado en el mismo momento en que el dólar se fortalece a nivel internacional: el riesgo de pérdida de competitividad para las exportaciones industriales argentinas podría ser enorme.

Entre los vientos que vienen de afuera en estos días habría que estar atentos con lo que pasa en Brasil.Dilma Rousseff inició anteayer su segundo mandato con muchas presiones desde el mundo económico que la obligaron a emitir señales concretas sobre los pasos que pensaba dar aún antes de haber asumido. Y ahora los está ratificando.

Rousseff, del Partido de los Trabajadores, anunció la inminencia de un ajuste fiscal (poniendo a salvo la parte del gasto público destinada a ayudas sociales), una lucha profunda contra la corrupción en el Estado y un acercamiento a los Estados Unidos.

Los vientos en Brasil marcan un cambio que, tal vez, lleguen en algún momento a la Argentina, pero difícil en un 2015 electoral en el que pareciera que la característica será postergar las soluciones de fondo.

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