lunes, 26 de enero de 2015

CHINA

China sale a invertir y gastar afuera

MIRADA GLOBAL.Beijing prevé invertir en el exterior US$1,27 billones en los próximos diez años.

Los títulos del Tesoro norteamericano de titularidad china ascendieron en 2014 a U$S 1,27 billones (aumentaron 13 veces desde 2000), y convirtieron a la República Popular en la principal acreedora externa de EE.UU., y en la segunda interna, después de la Reserva Federal.

Esta tendencia se ha revertido en los últimos 6 años y se orienta ahora hacia su conclusión. Los treasuries eran 10,3% del PBI de la República Popular en 2007, y cayeron a 2% en 2014.

En términos de flujos financieros, incluyendo inversiones extranjeras directas (IED), los resultados de los últimos 4 trimestres indican que China ha dejado de ser una exportadora neta de capitales como lo fue a partir de 2001, con un superávit de cuenta corriente equivalente a 11% del PBI en 2007 (US$ 380.000 millones), que alcanzaba a 14% del producto si se le sumaba el ingreso de la IED, la segunda del mundo en ese momento, después de EE.UU.

Desde la crisis financiera internacional de 2008 el saldo neto de su comercio exterior ha tenido una contribución nula o negativa a la construcción del PBI.

Esta modificación de la conducta china implica que ha terminado una época de la historia del capitalismo. La tendencia ahora se ha revertido, y se orienta al cierre del superávit de cuenta corriente, lo que podría ocurrir, con el ritmo actual, en 5/8 años, por el auge del turismo y el pago de los servicios al exterior –multiplicados por la apertura plena del sistema financiero doméstico que adelanta la creación de la zona de libre comercio en Shanghai–, y el aumento excepcional de las importaciones que se avizora en el próximo lustro.

Los turistas chinos en el exterior ascendieron a 107 millones en 2014, y treparían a 500 millones entre 2015 y 2020 (60% con destino a EE.UU. y Europa, con un nivel de gasto per cápita de US$ 8.300 por viaje, superior al nivel de desembolso de estadounidenses y alemanes). En el mismo período, las importaciones alcanzarían a U$S 10 billones (15% del PBI global).

El trasfondo de esta situación única en la historia del capitalismo lo revelan estos datos: la participación de China en el ahorro mundial era 4,4% en 1995, y se elevó a 26,5% en 2014 (el de EE.UU. es 15,4%); y la tasa de inversión era 34,9% en 1990 y llegó a 47,8% en 2013.

El superávit de cuenta corriente chino, aun habiéndose reducido a 2,6% del PBI, como ha ocurrido en 2014, representaría en 2018 una cifra mayor que la que se alcanzó en el récord de 2007, que treparía a U$S 459.000 millones.

Beijing prevé invertir en el exterior US$1,27 billones en los próximos 10 años (la mitad en EE.UU. y Europa, y el resto en el mundo emergente); y en este cuadro tendría lugar, presumiblemente, la internacionalización del renminbi, que implica la plena integración del ahorro chino (US$5 billones; el de EE.UU. es US$3 billones) en el sistema financiero global.

La consecuencia sería una baja estructural de las tasas de interés por debajo de los niveles del boom crediticio de EE.UU. entre 2003 y 2007. La celeridad del proceso de internacionalización del reminbi se puede fijar en estos términos: en el último trimestre de 2014, más de 30% del comercio internacional de la República Popular se realizó en su moneda (frente a 0% en 2009). Por eso la divisa china es hoy la séptima de mayor uso en el mundo, y sería la segunda en 2025.

Todo indica que el capitalismo ha ingresado en una etapa histórica en la que han desaparecido todas las restricciones financieras para cualquier proyecto rentable. En adelante, conviene concentrar la preocupación sólo en la creación de innovaciones, no en la disponibilidad de capitales para su plena realización

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