viernes, 23 de marzo de 2012

¿Cuándo fue que empezó todo?

POR SILVIA FESQUET - Clarin

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22/03/12 - Clarin

En qué momento empezó a joderse todo? Pensando en su país, pensando en su propia historia, la pregunta se la formula Santiago, uno de los protagonistas de Conversación en la catedral , la magistral novela del peruano Mario Vargas Llosa. Desde aquella lejana primera lectura, la frase no deja de resonar en mi cabeza. Porque es exactamente así como suelen suceder las cosas, especialmente las más importantes: casi sin que nos demos cuenta .

El proceso puede llevar mucho tiempo, años incluso. Durante ese lapso, todo parece seguir su curso habitual, no se registran grandes alteraciones, la rutina es la acostumbrada ...

Todo ocurre como en sordina hasta que un día, de repente, no se sabe bien por qué -nunca se sabe bien por qué- nos damos cuenta.

Y ahí, entre el asombro, la incredulidad o el espanto, nos encontramos preguntando lo mismo que aquel personaje: ¿cuándo empezó a joderse todo? ¿Fue cuando las casas, no importa su tamaño, su ubicación, su imponencia o su modestia, pasaron a convertirse en fortalezas, llenas de rejas, alarmas, o cercas electrificadas?, ¿cuando empezamos a agradecer a los ladrones que sólo se limitaran a saquear , o a lo sumo golpear un poco, sin producir más secuelas que un hematoma, porque al fin y al cabo no hubo que lamentar ninguna muerte en ocasión de robo? ¿O fue cuando el miedo le ganó la batalla a la solidaridad , y un grito de auxilio pasó a ser una señal para encerrarse bajo siete llaves? Tal vez todo empezó cuando las aulas, lejos de aquellos templos del saber, se convirtieron en cuadriláteros en los que los alumnos golpean a los docentes, y los padres de esos mismos alumnos duplican las agresiones perpetradas por sus hijos. O a lo mejor coincidió con el momento en que los encargados de velar por la salud física, psíquica y espiritual de los más chicos se revelaron pedófilos.

¿Y si fue cuando los ciudadanos pasamos a ser rehenes de cuanto individuo, organización, desorganización, grupo o grupúsculo decidiera cortar la avenida más central de la ciudad y hacer allí sus reclamos, -cualquiera daba lo mismo-, olvidando aquello de que los derechos de uno terminan donde empiezan los de los demás? ¿Cuándo fue que empezó a joderse todo? Difícil saberlo. Como decía Simone de Beauvoir, lo peor que tiene el escándalo es que uno termina por acostumbrarse.

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