jueves, 19 de enero de 2012

Pro y contras de adoptar el parlamentarismo

Tenemos varios países, Estados, y europeos, que con este sistema de gobierno no pueden resolver sus problemas económicos, las crisis de sus economías del Siglo XXI.  Cualquiera que sea el sistema de gobierno, deberán ser los gobernantes y empresarios los decentes y honorables, muy decentes y honorables en tomar las decisiones de gobierno. Los BANCOS también, primero.

Todos los sistemas fracasarán si los que deciden no son limpios y decentes en todos los actos de sus vidas

Daniel H Spagnolo

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POR GUIDO CATAIFE DOCTOR EN ECONOMÍA (UNIVERSIDAD DE WASHINGTON), ESPECIALISTA EN ELECCIONES
Una reforma constitucional que desplazara el presidencialismo podría reducir abusos de poder, pero también sumaría efectos indeseables.
18/01/12 - Clarin

Eugenio Raúl Zaffaroni, juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ha propuesto abandonar el presidencialismo a favor de un régimen parlamentarista. Ha afirmado que un sistema parlamentarista permitiría superar las crisis políticas más fácilmente y con menos trauma. En este análisis, persigo contribuir al debate, analizando los diferentes beneficios y perjuicios asociados al parlamentarismo.

En un sistema parlamentario, la supervivencia de la figura política que detenta el poder de proponer leyes depende del continuo respaldo de una mayoría parlamentaria. De limitarse la autonomía del gobierno, sería de esperarse una reducción de los abusos de poder . A ese beneficio se le agregaría un segundo, consistente en que, dado que el Ejecutivo depende del respaldo del Poder Legislativo, las leyes podrían aprobarse con mayor rapidez .

En regímenes presidencialistas, donde el Ejecutivo y el Legislativo pueden estar dominados por partidos con visiones radicalmente distintas, la dificultad para aprobar leyes puede llevar a la parálisis del gobierno. Esta dificultad ha contribuido al deterioro de gobiernos anteriores, tales como el de De la Rúa.

Un tercer beneficio es que ciertos sistemas parlamentarios fomentan el multipartidismo, en contraposición a bipartidismo. Tal es el caso de los sistemas parlamentarios con representación proporcional, como Israel, en los cuales las bancas parlamentarias se reparten en proporción a los votos de cada partido. Al haber un mayor número de partidos, el PJ y la UCR perderían representación y poder y el poder Legislativo ya no sería un mero “sello de goma”. También mejoraría la representatividad del sistema político. Sectores usualmente relegados, tales como los jubilados, los ambientalistas, y los indígenas, podrían estar efectivamente representados en el Congreso. Ello se debe a que en un sistema parlamentario la supervivencia del gobierno dependería de la estabilidad de una coalición de múltiples partidos representando una diversidad de intereses.

Sin embargo, también deben considerarse posibles efectos indeseables. Por ejemplo, suele atribuirse a la representación proporcional la responsabilidad por la “euroesclerosis” , término que refiere a la incapacidad de varios Estados europeos de adaptar sus políticas sociales y económicas para avenirse a las necesidadesde un mundo globalizado y en constante cambio. Los sectores adquieren un poder de negociación sobredimensionado en la negociación legislativa, lo cual les permite bloquear políticas necesarias contrarias a sus intereses.

Otra desventaja de adoptar un parlamentarismo proporcional sería la dificultad de revertir el cambio.

En efecto, el catedrático Josep Colomer ha descubierto la tendencia mundial hacia sistemas electorales más inclusivos (como lo sería la transición hacia el parlamentarismo proporcional), y que cambios en la dirección opuesta son altamente difíciles de implementar.

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